• Lic. Rodrigo B. Ríos

INHIBICIÓN, SÍNTOMA Y ANGUSTIA. UNA APROXIMACIÓN DESDE EL SEMINARIO 10

          Lacan va a asociar a la angustia con la noción fundamental del desamparo, el estar sin recursos ante la inminencia del deseo del Otro, el afecto ante el deseo del Otro. Esto es decir, que aquello por lo que el sujeto se encuentra afectado en la angustia es el deseo del Otro, de un modo inmediato, no dialectizable. Lacan hará referencia a la inminencia del objeto en relación con el fading:


“La angustia, nos enseñó Freud, desempeña en relación con algo la función de señal. Yo digo que es una señal en la relación con lo que ocurre respecto de la relación del sujeto con el objeto a en toda su generalidad. El sujeto solo puede entran en esta relación por la vacilación de un cierto fading, la designada por su notación mediante una S tachada. La angustia es la señal de ciertos momentos de esta relación.”[1]



     Lacan va a decir que la angustia no es sin objeto pero no va a hacer referencia al objeto postizo del fantasma, objeto imaginario, sino al objeto como causa, objeto como resto. El objeto en tanto real, objeto causa de deseo, va a estar ubicado no por delante (en el fantasma: $<>a), sino por detrás del sujeto, objeto primario. Tendríamos por un lado al objeto del deseo, objeto como meta; y por el otro, al objeto como causa del deseo.



          Del paso del sujeto mítico –sujeto sin tachar- por el Otro, de ésta operatoria, de ésta división del sujeto, queda un resto, un resto en la medida de que el sujeto no se agota en su inscripción en el campo del Otro. Ésta operatoria no solo divide al sujeto sino que también divide al Otro (Ⱥ), un objeto que le falta a ambos y esto es determinado por la operación misma; resto de la inscripción misma del sujeto en el campo del Otro. Lacan, en el Saminario 10, La Angustia, lo dirá del siguiente modo:


“La angustia es este corte –este corte neto sin el cual la presencia del significante, su funcionamiento, su surco en lo real, es impensable-, es este corte que se abre y deja aparece lo que ahora entenderán ustedes mejor, lo inesperado, la visita, la noticia, lo que expresa tan bien el término presentimiento, que no debe entenderse simplemente como el presentimiento de algo, sino también como el pre-sentimiento, lo que está antes del nacimiento de un sentimiento.”[2]

     El objeto a es producto del sistema significante. El objeto a resto está por fuera del campo de la representación, es inefable, irrepresentable, queda por fuera del cuerpo imaginario, delimita registros del cuerpo que quedan cortados del cuerpo. Es un objeto que queda por fuera del intercambio con el otro, no tiene común medida, no entra en circulación; no es como el falo que tiene circulación y es deslizable, simbolizable. La angustia será la única traducción subjetiva del objeto a, y en la clínica es la brújula, da cuenta de la inminencia de éste objeto. La angustia no frente a la separación de objeto sino frente al objeto que "se nos viene encima".



Entonces, si de la vivencia de satisfacción emerge el deseo, vamos a decir ahora que de la vivencia de dolor emerge el afecto y, en este sentido, el Otro siempre tiene una cara amigable y otra hostil. Siguiendo esta línea Lacan va a decir que el aburrimiento es el afecto más humano, el deseo de otra cosa, y la angustia el afecto ante el deseo del Otro, no saber que objeto soy para el Otro, que es lo que quiere el Otro, qué quiere de mí. Y aquí, antes de continuar al cuadro de los afectos, vamos a decir que la inhibición no es un síntoma analítico, esto es decir, no hace pregunta.


En el cuadro de los afectos Lacan no va a ubicar inhibición, síntoma y angustia en el mismo registro:


     En el Impedimento hay cierta localización de una limitación, algo que hace ruido. Impedirse algo es caer en la trampa narcisista, la trampa de impedir la castración del otro y por ende la suya propia. En el embarazo se está en la fila de la angustia, la angustia es ligera aunque la barradura del sujeto es más evidente y emerge la situación como embarazosa. Aquí nos encontramos con un sujeto atosigado, alienado por aquello que lo constituye, por el significante, y que al mismo tiempo lo mortifica. El embarazo implica la mayor dificultad al movimiento del deseo. Lacan va a dar como ejemplo de supremo embarazo a la mirada censuradora del padre de la joven homosexual y el rechazo de la dama.


     Lo que sigue es el Pasaje al Acto que tiene 2 condiciones necesarias: I- identificación del sujeto con el objeto a. II- dejarse caer como resto. Caerse del campo del otro, algo que paradójicamente reproduce el acto constitutivo del sujeto. El pasaje al acto es un recurso frente a la angustia, desaparecer como sujeto, queda como objeto abyecto, un “no querer saber” de la falta en el Otro.


     El pasaje al acto se acompaña de la Emoción y de la Turbación. La primera hace referencia a cuando estamos en el “no saber”, no saber qué me quiere el Otro, no saber dónde, ni cómo, ni qué responder ante la demanda del otro. Por otro lado, la turbación no tiene nada que ver con la emoción. Lacan va a decir que la turbación hace ex-traño al objeto, ponerlo fuera de mí. Está en sincronía con el momento de aparición del a, cuando la angustia se revela, y la inminencia del a se hace presente.


     El Acting Out, a diferencia del pasaje al acto, es un acto que se dirige al otro, algo que se muestra, está articulado al deseo por el objeto causa de deseo, que es, precisamente, lo que se le muestra al Otro montando la escena. Como escena el acting out es susceptible de ser interpretado.


     Finalmente, para Lacan, en la Inhibición, un deseo puede adquirir la función de defensa, defensa de otro deseo. Dirá “Estar impedido es un síntoma. La inhibición es un síntoma puesto en el museo[3]. O sea, la inhibición se deja ver, pero queda en el museo, no se puede hacer nada con ella. Es difícil, en este sentido, poder interpretar la inhibición, primero será necesario volverla síntoma en análisis, darle otro estatuto para poder abordarla clínicamente.




Lic. Rodrigo B. Ríos


[1] Lacan, J. (1962-63). El Seminario, Libro 10: “La angustia”. Pag. 98. Buenos Aires: Paidós, 2006. [2] Lacan, J. (1962-63). El Seminario, Libro 10: “La angustia”. Pag.87. Buenos Aires: Paidós, 2006. [3] Lacan, J. (1962-63). El Seminario, Libro 10: “La angustia”. Pag. 18. Buenos Aires: Paidós, 2006.



BIBLIOGRAFÍA


  • Lacan, J. (1962-63). El Seminario, Libro 10: “La angustia”. Buenos Aires: Paidós, 2006

381 vistas

© 2014  Lic. Rodrigo B. Ríos   /   11-2313-5187    /    lic.rrios@hotmail.com