• Lic. Rodrigo B. Ríos

LA CONSTITUCIÓN SUBJETIVA (Parte V y Bibliografía): TRANSFERENCIA Y DES-SER DEL ANALISTA

         El análisis sirve para que se actualicen frente al analista las demandas que están en relación a los significantes primordiales que me vinieron del Otro. Lo que se repite en transferencia no es otra cosa que la espera de recibir del analista una respuesta distinta a la que recibimos del Otro primordial. La transferencia es constituir al otro como ese objeto de lo que me falta, supone al analista inserto en la serie psíquica de las mociones libidinales insatisfechas o reprimidas. El analizante constituye al analista como objeto con la libido amarrada a las representaciones reprimidas y esto es, al mismo tiempo, lo que constituye al síntoma propiamente dicho.



     Las investiduras de la libido amarradas a las representaciones reprimidas constituyen al síntoma en transferencia, es el síntoma neoproducido. Lacan dirá que el síntoma es una pregunta reprimida, una pregunta no formulada, y que “la transferencia es la puesta en acto de la realidad -sexual- inconsciente”[1]. En “La instancia de la letra en el inconsciente, o la razón desde Freud” Lacan lo expresa del siguiente modo:


“El mecanismo de doble gatillo de la metáfora es el mismo donde se determina el síntoma en el sentido analítico. Entre el significante enigmático del trauma sexual y el término al que viene a sustituirse en una cadena significante actual, pasa la chispa, que fija en un síntoma —metáfora donde la carne o bien la función están tomadas como elementos significantes— la significación inaccesible para el sujeto consciente en la que puede resolverse.”[2]



El síntoma es el testimonio simbólico del conflicto psíquico, es la neurosis en transferencia y el análisis siempre va a ser bajo transferencia. Tocar algo del deseo reprimido en el paciente va a implicar la apertura del inconsciente, del saber inconsciente, que sería posibilitar el traspaso de paciente a analizante, pasar del motivo de consulta a la instalación de una demanda e instaurar la asociación libre. El sujeto ya no le supone un saber al analista, no le preguntará a la persona que tiene en frente, sino que le preguntará a la cadena asociativa, al saber inconsciente.


     La interpretación tiene que ver con el lugar al cual es convocado el analista. El lugar del analista es el lugar que relance la asociación libre, el lugar de ese significante cualquiera que vuelve a producirse como un significante enigmático, que relanza la pregunta.


     Un análisis no produce a un analista, produce un deseo con el cual un analista puede operar en la dirección de la cura. Dicho deseo debiera permitirnos pensar cómo en diferentes momentos de la cura podemos encarnar distintos lugares que nos son transferidos. En relación al sujeto supuesto saber, como analistas, somos testigos de ese lugar del síntoma como testimonio y desde los cuales el sujeto se interroga por su existencia. Hay una transferencia de objeto de goce, de objeto degradado, de objeto a. Es necesario alojar ese objeto transferido, y el modo de alojarlo es encarnando ese objeto en la transferencia.


     En éste sentido el deseo del analista no es lo que yo quiero para mi analizante, ni lo que quiero que él haga, sino que es lo que yo quiero que el haga de mí, y qué hago con eso. Puedo desear que haga de mí el oráculo en tanto el que hace las buenas preguntas o puedo desear que haga de mí el objeto degradado. Si no se tiene el deseo del analista hay dos destinos posibles a esa posición; gozar de ser el objeto degradado, o rechazarlo. El deseo del analista es un deseo vaciado de goce, de goce fantasmático, también vaciado de un goce súper yoico. Dejarnos tomar en lugar del objeto a entraña algo de la posición masoquista.


     Pero hacia el final debe haber una separación de ese lugar de objeto a, que haya un duelo por ese lugar, por ese objeto que yo fui para el analizante. Es en torno a éste duelo donde también está centrado el deseo del analista. Esto es la condición de posibilidad para poder ubicarme en la posición de a, sin rechazarlo y sin gozar ahí. Es ahí donde cobra importancia la noción Lacaniana de semblante, no es ser el objeto sino ocupar el lugar de ese objeto, ser el semblante. A esto hace referencia Lacan con el des-ser[3] del analista al final del análisis, dejar el lugar de falso ser.

[1] Lacan, J.: (1963-1964) Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Bs. As., Edit. Paidós, 1987. Pág.131. [2] Lacan, J.: “La instancia de la letra en el inconsciente, o la razón desde Freud”, (1957), en Escritos 1, Bs. As., Edit. Siglo XXI, 2005, Pág. 498. [3] Lacan, J.: (1973/1974) Seminario XXI: “Les non dupes errent”, Ed. EFBA, Pág. 140



Lic. Rodrigo B. Ríos

BIBLIOGRAFÍA


  • Freud, S.: “Más allá del principio del placer” (1920), en Obras Completas, vol. XVIII, Bs. As., Amorrortu Editores, 1986.

  • Freud, S.: “El yo y el ello" (1923), en Obras Completas, vol. XIX, Bs. As., Amorrortu Editores, 1986.

  • Freud, S.: “El problema económico del masoquismo” (1924), en Obras Completas, vol. XIX, Bs. As., Amorrortu Editores, 1986.

  • Lacan, J.: “La instancia de la letra en el inconsciente, o la razón desde Freud”, (1957), en Escritos 1, Bs. As., Edit. Siglo XXI, 2005.

  • Lacan, J.: (1955-1956) Seminario III, Las psicosis, Ed. Paidós, Bs. As., 1984.

  • Lacan, J.: (1962-1963) Seminario X: La angustia, Bs. As., Edit. Paidós, 2006.

  • Lacan, J.: (1963-1964) Seminario XI: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Bs. As., Edit. Paidós, 1987.

  • Lacan, J.: (1966-1967) Seminario XIV: La lógica del fantasma, inédito.

  • Lacan, J.: (1967-1968) Seminario XV: El acto psicoanalítico, inédito.

  • Lacan, J.: (1972-1973): Seminario XX: Aún, Bs. As., Edit. Paidós, 1989.

  • Lacan, J.:(1973/1974)Seminario XXI: “Les non dupes errent”, Edit. EFBA.

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