• Lic. Rodrigo B. Ríos

LA CONSTITUCIÓN SUBJETIVA (Parte I): EL TRAUMA DE LALENGUA

           El presente escrito introductorio va a intentar dar cuenta de la constitución del sujeto en relación a las vicisitudes de cómo se instala la escena en el mundo.   


    Para Freud el primer reto para el aparato psíquico es la prematuración, posición de indefensión frente a los registros de la necesidad y el mundo exterior. Pero para los estímulos de la necesidad falta la intervención específica y ahí está el valor de la madre. La madre viene a defender al niño de la indefensión, pero al mismo tiempo el niño va a quedar indefenso frente a ésta madre. La madre introduce la voz como estímulo agregado a los estímulos del mundo exterior pero el niño llega al mundo con una lengua extranjera para él y ante esta lengua desconocida no sabemos qué somos para el deseo del otro; ahí Lacan ubica un punto de angustia. Implica cierta posición pasiva, cierta alienación, un punto de certeza en el cual no soy más que el ruido de la voz del Otro en esa lengua desconocida, sin llegar a reconocerme en los dichos del Otro. Voz que libidiniza un cuerpo, pero es un cuerpo que no tiene existencia fuera de esa voz. En este punto el ruido es cuerpo y voz hecho uno, una unidad. El sujeto quedará arrojado al mundo sin escena porque nada queda por fuera de eso, voz y cuerpo completamente indistinguibles. Va a ser necesario que algo se pierda, que algo quede por fuera de eso para que la escena se constituya como tal. El niño se deberá separar de ese objeto que es para poder constituirse como sujeto.


      Ese Otro que nos habla y al que no se le entiende lo de dice es lo que Lacan llama “lalangue”. Lacan, en el Seminario XX lo expresa del siguiente modo: “… hasta donde llegan los efectos de lalengua por el hecho de que presenta toda suerte de afectos que permanecen enigmáticos. Estos afectos son el resultado de la presencia de lalengua en tanto que articula cosas de saber que van mucho más allá de lo que el ser que habla soporta de saber enunciado”.[1]

Lalengua como la dimensión más ajena por la que atraviesa un sujeto, el trauma de lalengua, el traumatismo de lalengua sobre el cuerpo viviente. En este punto el Otro es un mero enjambre de significantes, un enjambre de S1.     


     Poder dejar el lugar de objeto y volverme sujeto requiere que el sujeto pueda inscribirse en el Otro, pero para que ésta dimensión del reconocimiento pueda tener lugar es necesario entender al otro, saber qué es lo que el Otro me dice y cómo soy dicho. ¿Qué soy en eso que dicen? Esto supone pasar de la voz como mero ruido a la dimensión del sentido, a la dimensión del fonema. Que se produzca un corte en el ruido, el operador lógico que introduce el corte de lo real en el sujeto, lo real de la lengua, lo real de la voz; el sujeto como corte. [1] Lacan, J.: (1972-1973): Seminario XX: Aún, Bs. As., Edit. Paidós, 1989. Pág. 167



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